Vida y milagros de una escritora indie:

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Autora indie de novela romántica

Reflexiones


Vida de una escritora indie:

Hay profesiones que llevan consigo un halo de misterio y admiración. Escritor o escritora indie, es una de ellas. Cuando decidí escribir mi primera novela, El Hilo Rojo, jamás pensé que despertaría tanta curiosidad entre mis conocidos y allegados.

De repente, esas personas que nunca se habían interesado por mí, y que ni siquiera se habían molestado en saber a qué me dedicaba, empezaron a preguntarme sobre el libro. Incluso querían leerlo. ¿En serio?

Lejos de sentirme halagada, me incomodé. Notaba que no era un interés genuino, sino más bien un morbo malintencionado (a ver qué coño ha escrito ésta). Además, a todo esto cabe añadir que la historia tenía tintes eróticos y escenas de sexo explícito. ¡Qué vergüenza! No es lo mismo que el libro lo lea una persona anónima, a que lo haga tu padre, tu madre, tu hermana, la prima de tu madre, la vecina del tercero, la madre de una ex compañera del colegio, etc…

Vamos, que en poco tiempo todo quisqui (incluso los que me habían perdido de vista durante años) se enteró de mi nueva faceta laboral. OMG!

¿En serio que has escrito un libro?

La verdad, no sé que esperaba que pasara después de escribir el libro. Ni me paré a pensarlo. Empecé a escribir como un reto personal y terminé, no sólo publicando, sino decidiendo que quería dedicarme a escribir novelas, profesionalmente (me gusta, me apasiona y no se me da mal). Evidentemente, todavía tengo mucho margen de mejora, pero como digo siempre: ¿quién es un puto crack en su oficio al empezar?  La maestría requiere tiempo y dedicación. Pero eso a la gente le trae al fresco. Da igual si escribes una boñiga de libro. Cuando te preguntan a qué te dedicas, y dices que eres escritora o autora indie,  esta es la reacción:

Y entonces es cuando empieza la parte más divertida: las típicas preguntas chorras  (las pongo por orden de frecuencia).

  • ¿Cuántas páginas tiene el libro? Una imbecilidad de pregunta, pero la hacen. ¿Qué más da cuántas páginas tiene el libro? Yo creo que intentan averiguar si te estás marcando un farol. Como hay personas que dicen que hablan inglés con fluidez, y no saben ni pronunciar «Hello», igual piensan que has garabateado un par de folios y te vanaglorias de haber hecho una novela. Vamos, digo yo. Otra explicación no se me ocurre.
  • ¿Dónde lo vendes? En Amazon. Respondo. Y ellos: ¡Ah! ¿Y en qué tienda lo puedo encontrar? WTF!
  • ¿Y no lo tienes en papel? No. Te acabo de decir que sólo en ebook. Pero… ¿Por qué necesitas el libro en papel? Joder, es que estamos en pleno siglo XXI y la peña todavía emperrada en usar el fax, conducir coches con embrague, y leer libros en papel. ¡Madre mía del amor hermoso! Me pregunto cómo la humanidad ha podido llegar tan lejos.
  • ¿Cómo se titula? A la mayoría el título les parece importante. Lógico. Puede dar una pista de “la mierda” qué hay en el interior. Aquí un claro ejemplo (Cómo cagar en el bosque).
  • ¿De qué va? ¡Por fin la gran pregunta! Te emocionas, empiezas a meterles el rollo y cuando terminas te sueltan “Parece interesante, me han entrado ganas de leerlo” La típica frase  para quedar bien. La confirmación de que nunca lo leerán. Y está bien. No quiero que nadie lea mis libros “por obligación”. Mis novelas son románticas, y no a todo el mundo le gusta el género. Además, a mí me importa tres carajos si leen o no mis libros. Lo digo de corazón y sin acritud.

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Todo el mundo opina sobre los escritores indie:

Generalizando mucho, muchísimo, podría decir que hay dos tipos de personas:

  • Las que te admiran por escribir libros.

Me sorprende que la gente crea que escribir un libro es algo digno de admiración. Para mí no lo es. Quizás porque tengo facilidad para inventar historias, y no valoro lo suficiente mi capacidad para plasmarlas en papel, consiguiendo que los lectores disfruten e incluso se emocionen (una lectora me confesó que había llorado leyendo una escena de El Hilo Rojo. ¿Qué más se puede pedir?). Supongo que es como cuando yo veo a alguien tocando un instrumento musical o pintando un cuadro hiperrealista. Alucino pepinillos, porque yo sería incapaz de hacerlo.

  • Las que creen que podrían hacer lo mismo que tú, pero no lo hacen.

Las personas de este grupo suelen empezar preguntándote cómo te inspiras, qué te llevó a escribir… y después se vienen arriba y terminan diciendo: “Pues yo tengo una historia muy buena. Cualquier día de estos hago el libro”. ¡Toma ya! ¡Con dos cojones! Sinceramente, creo que confunden “saber expresar algo por escrito”, que es lo que todos aprendemos en la escuela, con “escribir”, que requiere algo más que técnica (si es que la tienen). Eso es como si yo le digo a un cirujano: “Oye, que se me da muy bien cortar el pollo a cuartos. Cualquier día de estos me paso por el hospital y me lio a operar”. Vale… Pues venga campeón. Como dice mi padre: el movimiento se demuestra andando. Que de boquilla todos sabemos hacer muchas cosas.

Y entre los que creen que eres un Dios por escribir, y los que piensan que pueden estar en el Olimpo contigo, aparecen los que te echan una mano (sin que se lo pidas) con la creatividad.

¿Sabes sobre qué podrías escribir? Una historia sobre bla, bla, bla, bla…

La primera vez que leí a un autor indie quejándose sobre el tema, no me lo podía creer. A mí todavía no me había pasado. O puede que me hubiera ocurrido y no le hubiera prestado atención. ¡Pero ya lo creo que pasa! Siempre te encuentras con el plasta de turno que quiere darte ideas.

Desde aquí un mensaje a todas esas almas caritativas. Los escritores indies os agradecemos las buenas intenciones pero, generosamente, cedemos vuestras sugerencias a esos autores en “stand by” que un día escribirán un libro.

Gracias.

Cambio y cierro.

Milagros de una escritora indie:

Como ves, la vida de un escritor indie no dista mucho de la de cualquier otra persona; nada que ver con el día a día de autores famosos como Stephen King o J.K. Rowling. Al menos, la mía.

Mi jornada laboral se reduce a estar delante del ordenador y escribir, escribir, estar en las Redes sociales, escribir, ir al baño, escribir, contestar al puto intercomunicador porque un repartidor ha picado al primer piso que le ha salido de los cojones, escribir, escribir, responder a un mensaje (nada importante) que me han enviado por whatsapp, escribir, escribir, hacer un receso para comer, escribir, hablar por teléfono con mi churri (que me llama cada día desde la oficina para charlar un rato conmigo), escribir, frustrarme porque no se me ocurre sobre qué hacer el post, escribir, frustrarme porque nadie me hace puñetero caso en Facebook, escribir…y así cada día.

Todo ello compaginándolo con la atención a mi hijo, las tareas del hogar, la intendencia familiar, la formación (uno nunca puede dejar de formarse) y otras actividades complementarias que hacen que las 24 horas pasen en un plis plas.

La parte negativa de ser autor indie:

La parte negativa y la parte positiva son dos caras de una misma moneda.

Escribir tiene grandes recompensas. Que alguien te diga que ha pasado un buen rato leyendo tu libro es súper gratificante. No desde un punto de vista del ego, que te susurra “qué bueno eres”. Sino desde un punto de vista humano. No hay nada mejor, y más satisfactorio, que contribuir a la felicidad de las personas; se puede hacer de muchas maneras y ofrecer una historia es una de ellas. En mis novelas pongo mucha dedicación y, podrán gustar más o menos, pero los lectores con sensibilidad seguro que notan el amor con el que las escribo. Cuando las personas ponen el corazón al servicio del trabajo, se nota.

Lo que me lleva a hablarte de la parte negativa. Lo de «negativa» lo dejo entre comillas, porque de lo negativo siempre saco lo positivo. Pero es inevitable que después de invertir tantas horas y empeño en un libro, el desprecio joda. Y no me refiero al desprecio de las críticas destructivas; éstas sólo tienen la intención de desacreditar la obra de forma deshonesta (es sospechoso que un usuario que se molesta en dejar una mala crítica en Amazon, por ejemplo, sólo tenga esa crítica en su historial, ninguna más. Raro, raro…). Me refiero al desprecio de los que piratean los libros (nada más publicarse) y los que los leen pirateados; si eres uno de ellos, te animo a que sigas haciénolo: «8 razones por las que debes descargar libros gratuitos»

Somos autores indie. No nos compliques la vida:

Amigo, amiga, la próxima vez que te cruces con un escritor indie, por favor, sigue estas sencillas instrucciones. Te lo agradeceremos.

  1. No nos hagas preguntas absurdas.
  2. Interésate genuinamente por nuestro trabajo o guarda silencio (más vale estar callado y parecer tonto, que abrir la boca y confirmarlo)
  3. No nos mires cómo si hubiéramos descubierto la cura contra el cáncer. Sólo escribimos. Nada más.
  4. Si quieres escribir un libro, hazlo. Pero no nos vaciles a la cara, ni te auto engañes. Si lo consigues, ojalá que sea un súper ventas.
  5. No nos des ideas sobre qué podemos escribir; nunca suelen ser originales, ni buenas. Tampoco te las hemos pedido.
  6. Si tienes que hacer una crítica, que sea constructiva y argumentada. Lo de “este libro es una mierda” no vale. Piensa que nosotros podemos decir lo mismo de tu comentario.
  7. No piratees. A todos nos gusta cobrar por nuestro trabajo.

Creo que no me dejo nada.

¡Ah, sí! Una última cosa. Comenta (si lo deseas), dale a los emoticonos o comparte el post.

¡Garcias por contribuir a la causa! 😉


Sobre la autora

Olga

Autora de novelas chick lit adicta al chocolate. Soñadora empedernida. Me dedico a escribir por placer historias de amor para mujeres con humor.


Esta es mi nueva novela, Los Dragones nunca se Enamoran. Sé que cualquiera la podría haber escrito. Pero mira, he sido yo 😉

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