No hay cuerpo para tantas cremas cosméticas:

OlgaReflexionesLeave a Comment

Cremas cosméticas para mujeres

Reflexiones


Cremas cosméticas:

La naturaleza me ha dotado de un cutis que no envejece y, a mis 41 años, me echan unos cuantos menos de los que tengo (chincha rabia). Soy de las que se lava la cara con agua fría y se pone crema hidratante «cuando me acuerdo» (una terrina pequeñita me dura meses. A veces hasta caduca). Entenderéis pues que no haya sentido la necesidad de adentrarme en el vasto mundo de la cosmética femenina, el cual he descubierto recientemente, a raíz de un vídeo de You Tube (que no tenía que ver con el mundo de la belleza).

Cómo descubrí el vasto mundo de los potingues:

Descubrí el vasto mundo de las cremas y los potingues mirando un vídeo de You Tube, en el cual enseñaban cómo ordenar el baño, siguiendo el método de Marie Kondo. Me gusta el orden y, aunque suelo tener lo justo, sin excesos, siempre voy en busca de trucos que me ayuden a tenerlo todo bien colocadito y ordenadito.
La cuestión es que la youtuber de la que hablo, sacó todo lo que tenía en el baño. En ese momento descubrí que yo había estado comiendo, durante años, una simple tableta de chocolate, ¡mientras ella se atiborraba en la puta Fábrica de Willy Wonka!

Os aseguro que ver esa ingente gama de productos de belleza, era como estar frente al tablero de mandos de un Airbus A320. Si me hubieran dicho que los utilizara, el resultado hubiera sido el mismo que se me hubieran pedido que pilotara. Ni pajolera idea de por dónde empezar.
¿En serio que las mujeres necesitamos toda esa mierda? Para mí que no tenemos suficientes partes en el cuerpo para meternos todas las cremas cosméticas que ponen a nuestra alcance. Debe pasar como cuando vas a una perfumería y empiezas a echarte perfumes hasta que ya no tienes piel para seguir con las muestras, y los olores empiezan a provocarte migraña y anestesia olfativa.

¡Suscríbete al blog y no te pierdas ni un post!

Me lo dicen y no me lo creo:

Aquí va la lista de todo lo que sacó la youtuber de su baño. Y doy fe que no es la única que lo tiene como el tocador de la Señorita Pepis; hace nada, descubrí que una amiga mía lo tiene igual.

  • Colonia, alcohol, discos desmaquilladores, productos faciales de diario (así, en plural. ¡Guau!); básicamente cremas hidratantes (lo raro es que la cara no le chorree agua, con tanta hidratación).
  • Utensilios varios, para mantener pelos y uñas a raya.
  • Más discos desmaquilladores, crema de manos, barras de labios (un montón), más barras de labios y cremas de cacao; sospecho que esta chica tiene un problema de hidratación o bien el Síndrome de Diógenes.
  • Pastillas de vitamina E para la cara (¿Eing?).
  • Un gel para los ojos (no especifica la función del mismo).
  • Dos bolsas a rebosar de bastoncillos para los oídos (debe tener más cera que una colmena de abejas), sales de baño, más tubos y botes de crema (que ni ella misma sabe para qué son).
  • Brochas de maquillaje, más crema de manos, una especie de disco de silicona; que dice que sirve para limpiarse la cara. Jabón para las brochas de maquillaje (acabo de descubrir que se limpian. ¡Soy una guarra!).
  • Potingues para la ducha. Un momento… A mí más de 3 o 4 botes ya me despistan. ¡Y tiene más de 8!
  • Aceite corporal (ni que fuera a freírse), otra crema corporal, desodorante de coco, maquillaje mineral (¿habrá vegetal? ni idea), más colonia, más jabón, un bote de colonia vacío (de recuerdo), una canastilla a rebosar de productos de maquillaje, otro aceite, de coco, como el desodorante (para ir conjuntada, digo yo).
  • Bandas de cera fría para depilar, más potingues, champú sólido (palabras textuales); no especifica si se le ha secado o es que lo vendían así.
  • Repelente de insectos, natural.
  • Cepillos para el pelo (ni en las peluquerías hay tantos).
  • Gomas transparentes para el pelo, gomas no transparentes para el pelo, una especie de esponjita para hacerse mascarilla en los ojos (¡WTF!).
  • Una paleta de sombras (joder, ni que su cara fuera un cuadro).
  • Potingues para las uñas, incluyendo un aparatito para secarlas.
  • Tónico de cara.
  • Máquina de luz pulsada para depilarse (no sé si esta mujer vive en un domicilio particular o se ha trasladado a un salón de estética).
  • Bolsa de viaje con potingues. Bolsa con potingues de diario...

Y cuando ya creía que había terminado, abre el armario de debajo del lavabo y sigue con:

  • Secador, aparato para ondular el pelo, rulos, champú seco (con esto ya casi cierra la colección de jabones en distintos estados físicos. Le falta el gaseoso), aloe vera, arcilla blanca…
  • Ah, y ampollas efecto «flash». ¿Harán correr más deprisa? Dice que se las compró para una boda. Igual quería ser la primera en pillar el ramo de flores de la novia.

Nos están engañando:

No estoy en contra de que las mujeres tengan un arsenal de productos cosméticos, maquillaje y aparatos varios para resaltar su belleza natural. Cuidarse está bien; aunque también es verdad que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Pero... ¿para qué coño hay que tener 50 cremas hidratantes, 10 champús, y 500 pintalabios?

Además, yo tengo una teoría: Los fabricantes de cosméticos y productos de belleza nos engañan. Elaboran un solo producto, y lo envasan como si fueran productos distintos. La crema para las manos, la crema para el cuerpo, la crema para las ojeras, la crema para las estrías, la crema para los callos… ¡Es todo lo mismo! Le cambian el color, el olor, el bote y ¡ala!, a vender.

Que sí, mujer. Que pasa lo mismo con los detergentes para la colada. Todos lavan muy blanco y quitan las manchas. Pero después de usarlos, te das cuenta que todos dejan la ropa gris y no eliminan las manchas más cabronas. Es puro marketing.

Y ya no hablemos de las mierdas que usan para elaborar las cremas y los productos cosméticos: excremento de murciélago, semen de ballena (no me preguntes como lo sacan), ámbar gris (vómito de cachalote), baba de caracol, veneno de serpiente (algunas podrían utilizar el suyo propio), placentas humanas y hasta prepucio de bebé (como lo lees) ¡Qué asco! ¿Sigo? Mejor no.

La próxima vez que vayas a comprarte crema, lee detenidamente qué ingredientes lleva y pregúntate si te queda cuerpo para ponértela.

Recuerda que la belleza está en el interior, y estos potingues se usan en el exterior.

¡Guapa!


About the Author

Olga

Autora de novelas chick lit adicta al chocolate. Soñadora empedernida. Me dedico a escribir por placer historias de amor para mujeres con humor.


¿Cuál de mis chicas debe usar cremas cosméticas? ¿Ada, Jana, Carla o Fiona? Descúbrelo en Amigas 4Ever: Locas de Remate y Sapos Azules.
Ir a la ficha del libro

#mc_embed_signup{background:#fff; clear:left; font:14px Helvetica,Arial,sans-serif; } /* Add your own MailChimp form style overrides in your site stylesheet or in this style block. We recommend moving this block and the preceding CSS link to the HEAD of your HTML file. */

Este LIBRO GRATIS para ti...

* campo requerido