Las chicas queremos mear de pie

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Reflexiones


¿Mear como los hombres?

Esta mañana leía una noticia que me ha dejado patidifusa (uso esta palabra para no soltar un taco de los gordos). Resulta que una empresa de Lucena ha decidido que las trabajadoras no pueden tener el aumento de sueldo que estipula el convenio, porque este indica «trabajadores» y no «trabajadoras». Los empleados sin pene no tienen derecho a ese aumento en su paga.

Las 3 empleadas de esta «ejemplar» empresa (lo de ejemplar es una ironía, por si alguien no lo pilla) llevan 6 meses esperando a que se les conceda lo mismo que a sus compañeros. O dicho de otro modo, llevan medio año esperando que el (que cada cual ponga el adjetivo, o adjetivos, que más adecuados le parezcan) de su jefe, se digne a consultar el DRAE. De momento «trabajadores y trabajadoras» es cosa de políticos supuestamente progres y de izquierdas. Para el resto de mortales el genérico masculino «trabajadores» engloba tanto a hombres como a mujeres.

¿Y qué tiene que ver eso con lo de mear de pie, como los hombres? Pues nada y todo. Lo de nada, es obvio. Y lo de todo, ahora te lo paso a contar.

De pie no, gracias:

El título del post debería llevar interrogantes. Y la respuesta sería: no. No queremos ser como los hombres. No es que tengamos nada contra ellos, pero somos mujeres y nos encanta serlo. Lo que no nos gusta es que nos tomen el pelo. Por eso hoy reivindico y exijo igualdad y equidad para las mujeres; dos conceptos que a veces se  confunden y olvidan. Igualdad en derechos y equidad en todo lo demás.

¿Te imaginas que hubiera cajeros diferenciados, para hombres y mujeres, y que ellos tuvieran que hacer tres veces más cola que nosotras para poder sacar dinero?

¿Te imaginas que los cajeros para mujeres estuvieran vacíos, pero que ellos no los pudieran usar y estuvieran obligados a hacer una cola interminable en los reservados para ellos?

De locos, ¿no? ¡Pues eso es lo que nos pasa a nosotras cada vez que vamos a mear a un baño público!

Lo digo porque este fin de semana me he hecho consciente de cómo nos maltratan con los baños públicos. Las mujeres estamos discriminadas. He usado el baño de un centro comercial y los servicios de la estación de tren, y en ambos lugares he tenido que hacer una cola interminable para esperar mi turno. Sin embargo, los caballeros, podían entrar y salir de «su» servicio sin hacer cola. ¿Por qué? ¿No les funcionan bien los riñones a los tíos? ¿Beben menos agua que nosotras? No. La razón es que son más rápidos que nosotras cambiando el agua al canario:

  1. Entran en el baño.
  2. Se sacan la chorra.
  3. Mean.
  4. Se vuelven a guardar la chorra.
  5. Y con un poco de suerte  se lavan las manos.

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En cambio nuestro proceso, el de las mujeres me refiero, es mucho más complejo. No podemos mear de pie y estamos obligadas a:

  1. Esperar  a que se vacíe una cabina; recuerda que no meamos de pie y en lugares públicos usamos váter en lugar de  meadero.
  2. Colgar el bolso; si hay percha.
  3. Quitarnos parte de la ropa que llevamos puesta de cintura para abajo.
  4. Pelearnos con el bolso si no lo hemos podido colgar en la percha; normalmente está rota o es inexistente.
  5. Hacer malabares para no tocar la taza del váter; que a veces da asco.
  6. Mear, o lo que se tercie, aguantando el equilibrio mientras procuramos que el pis entre en la taza.
  7. Limpiarnos con el papel higiénico; si tenemos suerte y no se ha terminado
  8. Meter la mano en el bolso para dar con un clínex  (cuando lo necesitas, es lo último que sale del maldito bolso) si no hay papel
  9. Y por fin, volvernos a subir la ropa.

Ojo, y esta es la versión rápida. Porque ya sabemos que las mujeres necesitamos el baño para otros menesteres que no son ni  el número 1, ni  el número 2.

Bueno, como verás, este análisis tan detallado es obra del tiempo de reflexión que tuve mientras hacía cola, durante el cual, también me di cuenta que deberíamos empezar a reivindicar el tamaño de los baños públicos.

¿Qué crees que pasaría si los hombres tuvieran que hacer colas interminables en los cajeros automáticos? Pongo la mano en el fuego, y no me quemo, que rápidamente solucionarían el problema. Pondrían más cajeros para ellos; seguramente quitando espacio a los de las señoras. O incluso instalarían cajeros más rápidos y potentes para los hombres. En cualquier caso, el patriarcado entendería el agravio comparativo y se pondría manos a la obra para solventarlo.

¡Ay, amigas! Pero ¿Qué pasa con los baños? Pues que el problema lo tenemos nosotras. No ellos. Y aplicando la lógica patriarcal, que es básicamente que si el problema atañe a la parte de la población con vagina no es un problema, crean los baños al estilo salomónico: dividen el espacio en dos partes idénticas. ¿No queremos igualdad? Pues dos tazas ¿Pero la equidad dónde queda ?

¿Qué es eso de que nosotras, por ser mujeres, tengamos que hacer 10 minutos de cola para ir a mear? Queremos más cabinas. Y si hay que quitar espacio a los servicios de señores, pues se quita. Y ahora que nadie me venga con el rollo de que los señores no tienen la culpa de que las señoras seamos lentas orinando. Porque esa es la misma lógica que lleva al dueño de una empresa a considerar que si el convenio dice «trabajadores» que se jodan las mujeres.

Pito pito colorito (gorgorito):

Dónde vas tú tan bonito. A la casa de mi abuela. Pim pom fuera. Este es un buen método para sortearse a los niños. Porque es muy raro, pero que muy raro, que los papás lleven a sus hijos al baño de señores. Siempre son las mamás las que se ponen con las criaturas a hacer cola en el baño de señoras. Y digo yo ¿no sería más lógico que los retoños fueran al servicio de señores, mucho menos transitado o colapsado? Con eso se conseguirían dos cosas: que los padres asumieran parte de la responsabilidad en la crianza de los hijos y no joder más a las mujeres con las vejigas a punto de explotar. A este paso, vamos a tener que salir de casa sondadas. ¡Coño!

Otro detallito. ¿Por qué los cambiadores para bebé se suelen instalar en el baño de señoras? Esa es la perpetuación del mensaje (ya pasadísimo de moda) de que los hijos son cosa nuestra. A ver, una cosita, señores y señoras, vivimos en el siglo XXI. Si a alguien no le gusta la evolución, que se construya una máquina del tiempo y viaje al pasado; y se quede allí. A ver si con un poquito de suerte conseguimos que los dinosaurios hagan limpieza de los cromañones que han sobrevivido al paso de los siglos. Vaya tela.

Voy a mear.

Si te ha gustado el post, comparte, comenta y dale a los emoticonos. Cada vez que lo haces, un baño para mujeres se expande. Gracias.


Sobre la autora

Olga

Autora de novelas chick lit adicta al chocolate. Soñadora empedernida. Me dedico a escribir por placer historias de amor para mujeres con humor.


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