Internet, sexo, y censura (caca, culo, pedo, pis)

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Reflexiones


Internet, sexo, y censura:

Desde que mi trabajo me obliga a estar por las redes sociales, he sufrido varias veces la censura de internet. No por mis ideas, no por lo que escribo… Sino porque hay unos degenerados  que han decidido qué es ofensivo y qué no. Y les llamo degenerados, porque todos sabemos que el pecado está en el ojo del pecador (si es que existen los pecados).

No tengo ni pajolera idea de cómo funcionan los mecanismos de censura en Facebook, Twitter, You Tube, incluso Amazon, pero está claro que, a parte de ser de lo más rancio y carca, son una mierda pinchada en un palo. Y no sirven absolutamente para NA-DA.

Internet, sexo, y censura en Amazon:

Como escritora , mi primera experiencia en el mundo de la censura la sufrí en Amazon. Tela, telita, tela con esta gente.

Resulta que la primera novela que puse a la venta, El Hilo Rojo, era erótica e, inocente de mí, la subí a la plataforma de KDP marcando la casilla de «contenido para mayores de 18 años». Evidentemente, no sabía que estar en la categoría de erótica, con contenido para mayores de edad, traería consecuencias negativas a la hora de promocionar el libro.

Inciso: Los señores de Amazon consideran que esta clase de producto debe quedar oculta a ojos del consumidor; no vaya a ser que a un lector le de por pajearse, después de leer la novela pecaminosa, y les denuncie por quedarse ciego.

Total, que al darme cuenta que mi novela no aparecía en las búsquedas y que, además, quedaba excluida de cualquier tipo de promoción, me puse en contacto con ellos. Les dije que quería estar en otra categoría distinta a erótica. Pero los de Amazon erre que erre, que mi novela tenía “contenido para adultos”. Y no podía sacarles de ahí. Al final, no me preguntéis cómo, les convencí, y me dejaron sacar el libro de la “categoría maldita”. Fue entonces cuando recibí otro mensaje que decía, literalmente, lo siguiente:

«Durante la revisión, detectamos que la imagen de portada de tu libro incluye contenido para adultos y, por lo tanto, no aparecerán en la búsqueda general de productos»

¿Eing? Juzgad vosotras mismas.

Ahí ya se me empezaron a hinchar los ovarios. O sea, ¿que mi portada se consideraba “contenido para adultos” mientras otras, mucho más sugerentes, campaban a sus anchas? ¡¿Pero eso qué coño era?! ¡Con lo que me había costado encontrar una foto antigua con derechos para publicarla! En un acto de protesta, quizás algo infantil, me revelé contra la censura de sexo en internet y subí esta nueva portada. Si iban a censurarme, al menos que se viera.

Arriba, la portada “protesta” que Amazon sí aprobó.

La cosa no terminó ahí. El siguiente paso que di fue intentar salvar la MISMA novela, escrita en otro idioma, de la categoría “erótica”. Si habían permitido que cambiara la versión en español, tenían que hacer lo mismo con la versión en catalán. ¿Sí? Pues no.

Por más que les expliqué, detallando qué libro era y argumentando que cambiar uno sí y el otro no, no tenía ningún sentido, se lo pasaron todo por el arco de triunfo. Lo único que conseguí es que volvieran a colocar la versión en castellano en “erótica”. Otra vez censurada. OMG!

Lo más cachondo de la historia es que en el buscador de Amazon, escribes «50 sombras de Grey» (la novela erótica por excelencia), y te la meten hasta en la sopa (la novela, me refiero). Supongo que la censura es inversamente proporcional a la cantidad de dinero que les reporta. Un asco.

Internet, sexo, y censura en Facebook:

Otros que tal. Los de Facebook. Estos me han censurado varias cositas. La última, la descubrí ayer. Resulta que ahora se pueden crear tiendas dentro de las páginas. Pues bien, yo tengo varias páginas, con sus correspondientes tiendas, donde expongo mi catálogo de libros.

En mi defensa diré que, el único libro erótico es El Hilo Rojo, porque después de mi experiencia en Amazon, y viendo los prejuicios que hay con las novelas eróticas, decidí pasarme a romántica. Pero cual fue mi sorpresa cuando en una de las tiendas (sí, sólo una), descubrí que  la primera entrega de la saga «Amigas 4Ever» estaba censurada.

«Rechazado: Hay problemas con el producto», pone.

¡No seáis cínicos! Con el producto no hay ningún problema. El problema lo tenéis vosotros, con la censura, y con vuestras mentes obtusas y calenturientas.

Al clicar, apareció un mensaje más extenso con el que se sinceraban:

«Parece que no hemos aprobado tu artículo porque no permitimos la venta de productos o servicios para adultos (por ejemplo, artículos para mejorar la sexualidad o vídeos para adultos)».

Vale. Muy bien. Pues os voy a contar un secreto: al nacer, le resbalasteis de las manos al tocólogo, y os distéis en la cabeza. Así de tontos estáis.

¡¿De qué narices me habláis?!

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  • Punto número uno: a no ser que sea un libro infantil, todos los libros van dirigidos a adultos. Por lo tanto, TODOS deberían estar censurados. Os recuerdo que «no permitís la venta de productos para adultos». Ah, ¿os referíais a productos “guarros” para adultos? Eso me lleva al…
  • Punto número dos: Locas de Remate es una novela romántica. NO erótica. ¿De dónde narices sacáis que puede ser un artículo para mejorar la sexualidad? O.K., acepto que alguno/a se puede poner cachondo/a con la lectura. Si eso se considera “mejorar la sexualidad”…

Por esta regla de tres, también deberían censurar las imágenes de globos, porque hay personas que viéndolos se ponen a cien, incluso a mil; la parafilia se llama “ballooning”. Que sí, que hay gente muy rara. Si no te lo crees, puedes leer el post «¿Es que no se puede follar normal?» 

Bromas a parte, el motivo de la censura es muy sencillo, y penoso: La foto de la portada. Esa misma imagen Facebook me la censuró en un anuncio. ¿El motivo? La chica no lleva ropa y se le ve demasiado el canalillo; después de alucinar pepinillos durante un rato, recorté la foto para que no se viera tanto (más bien insinuara)  y el anuncio se aprobó. Para mear y no echar gota.

Y es que internet tiene un grave problema con el sexo, sobre todo con los pechos femeninos. Con los masculinos, no. Machismo: ¡Lo que hay que aguantar!   Facebook hasta se ha atrevido a censurar obras de arte debido a su obsesión con las mamas. Una de las censuras más recientes “La libertad guiando al pueblo” de Eugène Delacroix. Incluso la Venus de Willendorf, una pieza arqueológica de más de 2500 años. A este paso, pronto se ponen a censurar dinosaurios. Poca coña. Que a mí esas zarpas, y esos colmillos, me ponen perraca, perraca. La madre que les parió… (a los de FB, no a los dinos).

Internet, sexo y censura del diccionario:

Si todavía no te has puesto las manos en la cabeza, es que te han censurado el sentido crítico y no te has enterado. Los de la inquisición andan sueltos por internet y no sólo se meten con las imágenes, sino también con las palabras que usamos. Sobre todo si mencionamos esa que les da tanto miedo: VAGINA. Precisamente escribí un post para quitarle hierro al asunto «8 cosas que las mujeres deberían saber sobre la vagina»  y de nuevo, Facebook, censuró. No me permitieron promocionar el artículo por “obsceno”.

Vagina

Del lat. vagīna ‘vaina’.

1. f. Conducto muscular y membranoso de las hembras de los mamíferos que se extiende desde la vulva hasta la matriz.

Se ve que un “conducto muscular” del cuerpo humano está vetado. Ojo, sólo si se le llama por su nombre. Porque  escribí un post titulado «El chichi, mejor con vello y a lo loco»  y no pusieron ninguna pega.

Chichi

De or. expr., con ch- para indicar blandura; cf. chocho, chocha y chucha.

1. m. vulg. coño (‖ vulva y vagina).

Deduzco, teniendo en cuenta la descripción de la RAE, que Facebook debe considerar adecuado el uso de CHICHI, porque es una palabra más blanda que VAGINA. LOL!

Por mi pueden meterse su puritanismo por el culo, trasero, pandero, pompis, posaderas, nalgas, cachas, anillo de cuero, anillaco, orto, formador de morcillas orgánicas, omega del sistema digestivo, caquero, mierdal peludo, evacuador artesanal, amplificador de pedos, hoyito cacal, pesadilla de las cloacas, generador de metano, cultivador gaseoso, arteria mierdosa, desván asqueroso, moflete sorpresivo, arrecife de mierda, caja olorosa, desdoblador radioactivo, trombón marrón, detonador de pedos, maestro de ceremonias del inodoro, o como COÑO (C-O-Ñ-O) quieran llamarlo.

¡Iros a tomar por donde amarga el pepino!Olga

¡Fuera la censura de internet! ¡Viva el sexo! ¡Y los tacos! (mecagünetodoloquesemenea).

Si “culo” que quieres es desahogarte, “pedos” hacerlo en los “cacamentarios”. Y no olvides “comparpis” el post.

Gracias.


Sobre la autora

Olga

Autora de novelas chick lit adicta al chocolate. Soñadora empedernida. Me dedico a escribir por placer historias de amor para mujeres con humor.


El Hilo Rojo, mi novela erótica censurada por Amazon. Como ves, con una nueva portada. Más “decente”. 😛

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