¿Es que no se puede follar «normal»?

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Follar normal

Reflexiones


Todo empezó con 50 sombras de Grey:

50 sombras de Grey (Trilogía Cincuenta sombras) abrió la veda a la hora de reivindicar el sexo «alternativo». Y lo escribo así, entrecomillado, porque qué es el sexo «normal» y qué es el sexo «alternativo». Desde mi punto de vista, si el sexo es consensuado, y no se hace daño a nadie, todo vale. Porque ¿quién somos nosotros para negar el placer a nadie?

Ahora bien, dicho esto, voy a expresar una idea que a menudo me ronda por la cabeza: ¡¿Qué coño le pasa a la gente?! ¡Es que ya nadie puede follar «normal»!

Que no estoy diciendo que se tenga que hacer la postura del misionero, y con la luz apagada, nada más lejos de mis intenciones. Pero jodeeeerrrr… que la peña pasa de un extremo a otro. Puede que me esté volviendo carca, aunque no creo, porque con mi novela El Hilo Rojo: Pasiones de una familia burguesa escandalicé a más de uno/a; sinceramente, tampoco había para tanto (a ver si voy a ser una pervertida y no me enterado).

Repartiendo ostias mientras se folla:

A mi no se me hubiera pasado nunca por la cabeza que unos azotes pudieran causar excitación sexual. Pero se ve que algunas se ponen perracas con esa práctica. Cachetes en el culo, pellizcos en los pezones... El dolor como forma de placer. Para gustos colores. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. Aunque sorprende que amas de casa, que llevaban más de 30 años casadas, descubran sus gustos sexuales gracias a un libro, sin mucha gracia, que explica los tonteos de una joven (y poca cosa más) con un millonario pervertido.

Quizás el aburrimiento en el dormitorio conyugal provoca que la imaginación vuele, llegando a prácticas tan inverosímiles como la de lamerse los ojos. Sí, así. Tal cual. Como lo lees. Algunas personas se ponen con el eyeball-licking (lamiendo-globo ocular); al parecer, la lengua estimula los nervios de la córnea produciendo placer. Pfff… que quieres que te diga. A mi me cuesta aplicarme gotas oculares por prescripción médica, como para que venga un gilipollas a lamerme el ojo. Aunque, mirado desde otro punto de vista, podría considerarlo una variación de la práctica de 50 sombras de Grey, porque te aseguro que  la ostia que se llevaría sería antológica.

La niebla del amor y otras sandeces similares:

Esta es la última gilipollez que he leído acerca de técnicas para aumentar el deseo sexual: «La niebla del amor». Consiste en congelarse los genitales para liberar endorfinas y aumentar el deseo sexual. La broma sale al módico precio de 58 euracos y la sesión dura unos 30 minutos; tengo mis dudas de que dejarte los cataplines o el chocho escarchao te ponga, pero bueno… Todo es probarlo. De todas maneras, yo propongo que con ese dinero, la gente se compre ostras, que son afrodisíacas, y una bolsa de hielo del Carrefour; al menos, si no les convence meterse cubitos en el toto, pueden usarlos para prepararse unos gin-tonics, que siempre entran bien.

  • Otra práctica sospechosa es el Tickling. No te dejes engañar por el nombre. Los ponen en inglés para engañarnos. Para que suenen bien y pensemos que son prácticas de lo más «in», que van a hacernos sentir más «cool». Yo os lo voy a decir en español: son una mierda como un piano. Joer, que las cosquillas eran utilizadas como método de tortura, y ahora nos quieren vender que con ellas vamos a conseguir un orgasmo. Pues no sé yo…
  • El Humming. Otra palabreja. Esta técnica se utiliza durante el sexo oral y consiste en producir vibraciones o zumbidos con la boca, para aumentar el placer sexual. Sería la versión humana de los vibradores. Mira, esta aún puede tener cierta gracia. Apuesto a que la utilizan todos aquellos ecologistas que consideran que usar pilas para los juguetes sexuales es un crimen contra la humanidad.

  • El King Out, bautizado aquí por la menda lerenda como: la putada del siglo. Consiste en hacer de todo, excepto la penetración. Vendría a ser como algo así como el sexo adolescente pero versión adultos. Argumentan los partidarios de esta tortura, que es una forma de prestar atención a los preliminares. ¿Preliminares? ¿Qué es eso? No me extraña que esté en un post de «Prácticas sexuales raras que debes probar». Rara de narices.

  • Esta me encanta. El nombre es sugerente: Postillonage. Suena a francés que te cagas. Ni idea del significado en español (si es que tiene significado) porque el traductor de Google no da el equivalente en nuestro idioma. No importa, yo te cuento en que consiste: meter un dedo por el culo justo antes del orgasmo. Ya avisan que debe empezarse por el meñique; no sea caso que el post lo lea uno de Lepe, y ocurra una desgracia. Si quieres proponer esta práctica a tu pareja, y no te acuerdas del nombre (Postillonage), puedes llamarla simplemente «La bandera de Japón».

  • Beso de Singapur. Uuuuu… Suena bien, ¿verdad? Pues es lo único que tiene de interesante. No voy a explicarte en qué consiste, porque me interesa más hablar de Kokigami, una práctica de origen japonés. Consiste en… Atención, redoble de tambores… ¡Disfrazar el pene con figuras de papel! para presentarlo como un regalo a la amada.

Cuidado, ya avisan que si el disfraz no tiene ingenio, en lugar de humedecerte, puede dejarte lo de abajo más seco que un bacalao.

No es ninguna broma. Venden kits recortables para fabricar el disfraz del pirulo. ¡Madre mía, la de cosas de que se entera una haciendo el blog! Y por si os apetece probar, os dejo unos enlaces de libros de Kokigami en Amazon.

  • La siguiente práctica ya es el colmo. Se trata de practicar sexo con el único objetivo de adelgazar. Lo llaman Sexdiet, pero en realidad se trata de la antigua dieta del «pollo y el pan». ¿No la conoces? Pues aquí va la receta: Muslo pa’quí. Muslo pa’llá. Y pan pan. O lo que es lo mismo. La dieta del cucurucho: comer poco y follar mucho.

  • La siguiente técnica, queda descartada para los de Lepe. Por favor, que los de Lepe no la prueben o, si lo hacen, que haya un hospital cerquita. Se trata de la técnica de El Carrete Filipino, la cual consiste en atar un hilo en la base de la carne en barra, rezar para que todo salga bien (esto lo he añadido yo, de mi propia cosecha), y constreñirlo para que se intensifique el orgasmo. No se porqué, pero cada vez que pienso en cómo debe funcionar esto del Carrete Filipino, inquietantes imágenes de fábricas de salchichas, asaltan mi mente.

Están entre nosotros…

Los que practican este tipo de técnicas son gente normal y corriente. Tu vecina de enfrente, el policía que regula el tráfico delante del colegio de tus hijos, la señora que te despacha en la panadería, el médico que te atiende en el centro de salud. Son como los E.T.s de la serie «V». Todo el mundo cree que son «como ellos», pero en realidad son lagartos disfrazados. No estoy diciendo que los que practican estas técnicas sean lagartos; bueno, los que practican eyeball-licking quizás sí que son un poco lagartos.

¿Tú que opinas? ¿Te animas con alguna técnica de las que he citado? Yo creo que me voy a decantar por las Ostras y el hielo (en el gin-tonic, por supuesto). Aunque…  lo de los disfraces para el pene  me ha dejado alucinada y no descarto probarlo. Quien sabe, igual escribo otro post sobre el tema 😉

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About the Author

Olga

Adicta al chocolate y soñadora. Me dedico a escribir por placer.


En El Hilo Rojo puedes encontrar algunas perversiones. Si no te has escandalizado con el post, tampoco lo harás con esta novela; no apta para mojigatos 😉

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