10 palabras maravillosas sin traducción:

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Reflexiones


Palabras maravillosas:

Como escritora estoy constantemente en busca de palabras maravillosas para expresar mis ideas. No siempre encuentro las más adecuadas para lo que quiero expresar y a veces necesito varias para poner por escrito una idea, un pensamiento, detallar una acción, o acertar un sentimiento. Cualquier idioma es basto y rico en vocabulario, aun así, limitado en muchos aspectos.

Desde que leo más en inglés, me he dado cuenta de una cosa: la lengua de Shakespeare es mucho más rica en verbos que la de Cervantes. Ahora puede que me pase de lista y seguramente algún erudito ya habrá escrito sobre este tema (comparando español-inglés) y quedaré como una ignorante. Pero como se trata de mi blog, mi post, y lo que quiero es expresar mis ideas y pensamientos sin ninguna otra intención que la de desahogarme (y como daño colateral entretener a algún que otro lector) pues ahí que voy.

Mi interpretación es la siguiente: la cultura anglosajona es de acción, y  el lenguaje está estrechamente unido a ella; es indisociable. En consecuencia, los anglosajones son un reflejo de la manera que  hablan y vice versa.

Los de habla inglesa son muy pragmáticos. No se complican la vida. Eso se puede percibir fácilmente echando un  vistazo a su vocabulario. Tiene una cantidad de verbos increíble; y si les falta alguno, se los inventan. Nada de mirar el DRAI (la versión inexistente del DRAE en inglés). El inglés es un idioma que evoluciona a una velocidad pasmosa (al menos en cuanto a verbos se refiere).

Si leche es milk, ¿para qué enredarse ordeñando para obtenerla? Bueno, los de habla inglesa tienen que apretujar las ubres de las vacas, igual que el resto de los mortales. Pero verbalmente lo simplifican con el verbo: to milk. Que traducido al español sería algo así como «lechear». Qué simplones, pensarás. Pues no. Porque en otras cuestiones su vocabulario es mucho más refinado y preciso que el nuestro. Por ejemplo, si alguien se encoje de hombros no usan el verbo (encoger) y el sustantivo (hombros). Tienen un  verbo específico: to shrug (encogerse de hombros). ¡Me encanta! Y podría seguir con muchos más ejemplos de verbos que en español no existen, pero no quiero aburrirte.

Me  chiflan todas las palabras que tienen para expresar movimiento y acción. ¡¿Sabes de cuantas maneras se puede andar en inglés?! ¡Casi infinitas! (exagero) Supongo que por eso, y ahora me lo estoy inventando, los Monty Python se les ocurrió hacer el mítico Ministry of silly walks. LOL!

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Los latinos sin embargo tenemos un talante distinto; ni mejor, ni peor, diferente. Qué le vamos a hacer. Somos más de darle vueltas a las cosas, entretenernos con lo que nos rodea, discutir sobre el sexo de los ángeles, y saborear los placeres de la vida con tranquilidad… Así pues, nuestro lenguaje refleja esa idiosincrasia, nuestra manera de entender el mundo. Disponemos de muchísimos sustantivos y adjetivos. Por ejemplo, nuestro vocabulario es muy rico en colores. ¿Qué sería el Mediterráneo sin los matices de azul? Cerúleo, zafiro, celeste, azul marino, turquesa, azul ultramarino, cobalto, verde azulado… En Londres, con el gris van que se matan. Grey.

Aunque lo que verdaderamente me fascina son las palabras, en cualquier idioma, que no tienen ningún tipo de traducción. Nada que se parezca remotamente a ninguna en nuestro idioma; para definirlas hay que emplear frases enteras y aun así, no siempre se llega a captar su esencia.

Palabras supercalifragilisticasespialidosas:

1. Shoganai (japonés) literalmente significa «qué le vamos a hacer», aunque las connotación es distinta a la nuestra. Para nosotros esta frase expresa resignación. Sin embargo, Shoganai, esconde un significado más profundo. No se trata solo de conformarse con lo que viene, sino aceptar (que no resignarse) lo que nos depara la vida cuando no tenemos control sobre ello. Si no se puede cambiar o solucionar, para qué amargarse. ¡Shoganai! No sé qué te parecerá la actitud nipona, pero a mí me parece un posicionamiento vital muy sabio.

2. Kogarashi (japonés) es la palabra que los japoneses utilizan para referirse al viento frío que anuncia la llegada del invierno. ¡Súper poético! ¿A ti no te sucede que cuando el tiempo cambia lo notas? No me refiero a que haga más o menos sol, o a que la temperatura suba o baje. Es algo más sutil. Puede que yo sea rara, pero percibo los cambios de estación y cada vez que quiero expresarlo me faltan palabras. Sólo puedo decir que «hay algo distinto en el ambiente», que «los olores están cambiando», o que «las sensaciones que tengo al salir a la calle son distintas». A partir de ahora usaré: Kogarashi. Solo me faltan tres expresiones más. Para el otoño, la primavera y el verano. Mmmm… tendré que inventarlas.

3. Glas wen (galés) Se refiere a las sonrisas poco sinceras o burlonas que se ofrecen a aquellas personas con las que no tenemos demasiada afinidad; por decirlo finamente. Una forma sutil, o no, de desaprobación y menosprecio para demostrar que alguien nos cae como el culo sin necesidad de tener que pasarte por el arco de triunfo las normas básicas de urbanidad (que palabra más carca. Creo que es la primera y última vez que la utilizo)

4. Kummerspeck (alemán) Viene de Kummer, pena, y Speck, tocino. Una palabra que debería acuñarse en todos los idiomas del mundo occidental, porque define esos quilos de más que ponemos (y ahora viene la parte interesante) cuando comemos en exceso debido a las preocupaciones y/o pena.

5. Forelsket (noruego) Esta palabra me iría muy bien para usar en mis novelas, porque define la euforia que se siente en el primer enamoramiento. ¿Cómo hemos podido sobrevivir sin ella tanto tiempo?

6. Gigil (filipino) Esta palabra nos ahorraría tener que decir con voz aguda, infantil y algo gilipollas, la frase de: ¡Es que me lo/la comería! O dicho en otras palabras, expresa ese sentimiento que todos hemos experimentado alguna vez al ver un bebé, esas ganas irrefrenables de pellizcar algo que es insoportablemente tierno.

7. Guaxi (chino) Dícese de la persona dada a hacer regalos, invitar a cenar, o hacer favores. No sé si he entendido bien el concepto, pero sería algo así como un bonachón «pagafantas». ¿No?

8. Mamihlapinatapai (Yaghan, lengua de Tierra del Fuego) Se refiere a esa mirada intraducible, inefable, entre dos personas que comparten un mismo deseo. Vamos, la forma en la que dos golosos se mirarían al levantarse para ir a coger el último trozo de tarta que queda en la nevera. O puede que se refiera a algo más bucólico. Ay, no sé. Es lo que pasa cuando una palabra no tienen traducción, que cuesta pillarle el sentido.

9. Mencolek (indonesio) ¿Sabes aquel truco que consiste en darle en el hombro opuesto a alguien, por detrás de la espalda, para gastarle una broma? Pues esto que yo he tenido que explicarte en una frase, los indonesios, que deben ser unos cachondos y se deben pasar el día tomando el pelo sus amigos, lo describen en una sola palabra: Mencolek.

10. Hastalueg (desconocido) Palabra inventada por una autora que empieza a tener hambre y quiere ir a comer. Se utiliza para comunicar a los lectores que el post se acabó. Fin.

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Sobre la autora

Olga

Autora de novelas chick lit adicta al chocolate. Soñadora empedernida. Me dedico a escribir por placer historias de amor para mujeres con humor.

Para palabras raras, las que suelta la señora Chen por la boca. Conoce la historia de Los Dragones nunca se enamoran.


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